Amelia sentía que se estaba ahogando. No podía dejar de caminar de un lado a otro, mientras las paredes parecían cerrarse a su alrededor.
Apenas había logrado concentrarse en el trabajo durante el día. De no ser porque tenía una cita con un potencial cliente, se habría quedado en casa fingiendo estar enferma.
Siempre se había considerado una persona de soluciones. No perdía el tiempo regodeándose en su miseria. Pero esta vez… No lograba imaginar un solo escenario en el que aquello terminara bie