Amelia comenzaba a sentir un dolor punzante en las sienes. Entre Lily, su madre y la futura suegra, estaban a punto de volverla loca. Las tres no parecían ponerse de acuerdo con nada.
Se había mostrado paciente, intentando escucharlas a todas, pero poniendo como prioridad lo que la novia quería —era su boda después de todo—, pero Lily tomaba una decisión para cambiar de opinión casi de inmediato.
No habrían logrado mucho si no hubiera tomado el mando, dirigiendo las decisiones para que aquell