Dimitri entró primero en la habitación. Detrás de él lo siguieron su padre y Oliver, cerrando la puerta con un clic seco que resonó en el lugar.
Su mirada se fijó de inmediato en Miles. Lo había dejado allí un par de días para ponerlo nervioso.
Estaba sentado frente a la mesa, con las manos aseguradas detrás de la silla por un precinto plástico. El hombre levantó la mirada y esbozó una sonrisa confiada, casi provocadora. Pero Dimitri no dejó que el gesto lo afectara.
Estaban en uno de los alm