Cap. 22 El problema de la luna y el alfa
Decidió hablar con su nieto sobre el tema y lo llamó al estudio.
—Boris.
—Abuela, tenemos que hablar.
—Claro que lo haremos —sonrió—. Voy a despedir a Rowena.
—¿Cómo dices?
—Esa joven te está inquietando, anoche los vi y no lo permitiré.
—Abuela… Ella es mi luna.
Enrietta rio con sus palabras y comentó.
—¿Crees que la diosa cambió de parecer?
—No lo sé, pero… Ella es mi luna, pude sentirlo desde mucho antes, sé que es ella.
—Boris… Hace muchos años que lo de la luna y el alfa acabó, no hay desti