CAMERON
Anduve por ahí un rato, sin rumbo fijo, en mi auto, sabiendo que al menos cuatro tipos me seguían sin contemplaciones.
Dios, podía sentir su mirada sobre mí aunque no estábamos en el mismo espacio. Era tan insufrible. Me tenía harto.
¿Por qué todos querían obligarme a hacer las cosas? ¿Por qué todos querían imponerme sus pensamientos?
Yo solo quería…
Demonios, ¿qué quería?
Conduje hasta un mirador que daba hasta el río Alzette y solo caminé hasta ahí. Era una especie de balcón enorme qu