COLIN
Las cosas estaban cambiando. Poco a poco, pero cambiaban.
Miré por la ventanilla de la habitación donde descansaba la Reina, aún en coma. Su esposo y sus cuatro hijos estaban ahí, y charlaban entre ellos con aparente calma.
Todo esto era complicado, pero parecía propiciar una reconciliación de Cameron con su familia, lo cual de cierta forma retorcida era bueno.
Suspiré y volví al descanso en la entrada del pasillo. Con cierta paz y los guardias en todas partes, podía tomarme un respiro.
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