— No me da la gana, hoy voy a divertirme y tu no impedirás eso. — intenta moverse, pero la acorralo más contra el auto. Pongo mi mano en su cintura y pego mi cara a su cuello. — ¿Qué haces? — gime intentando apartarme. — ¿Estás loco? Mi padre puede vernos.
— Vuelve adentro. — espeto a punto de estallar en rabia pura.
— Que no. — esta vez me empuja con más fuerza y logra alejarme. — llévame al puto antro o tomaré un taxi y me iré sin ti.
— Jennifer. — la miro con advertencia.
— Andando. — me pas