Me alejo y estiro mi mano para tomar un taxi, uno se detiene y me subo, segundos después el pelinegro se sube detrás de mí y noto su mirada ceñuda.
— Usted es por mucho la niña más caprichosa que he conocido. — mis manos se hacen puños por el enojo. — cuidarla es un dolor de cabeza que me durará dos meses.
— Pues tenerlo pegado a mí todo el día sin dejarme ni siquiera respirar también es bastante molesto ¿Sabe?
Le digo al conductor el nombre de una discoteca a la que suelo ir con Megan. El homb