Capítulo 31

Me alejo y estiro mi mano para tomar un taxi, uno se detiene y me subo, segundos después el pelinegro se sube detrás de mí y noto su mirada ceñuda.

— Usted es por mucho la niña más caprichosa que he conocido. — mis manos se hacen puños por el enojo. — cuidarla es un dolor de cabeza que me durará dos meses.

— Pues tenerlo pegado a mí todo el día sin dejarme ni siquiera respirar también es bastante molesto ¿Sabe?

Le digo al conductor el nombre de una discoteca a la que suelo ir con Megan. El homb
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