Treinta y uno

Aquel día soleado en la floristería...

—Mi familia no vendrá —informa Katerina, después de colgar el teléfono de la tienda.

—¿Ninguno? —inquiere Gio, mientras limpia una planta.

—No. Mamá es quien está cuidando a papá, porque este ya no se vale por sí mismo. Según Patty, no deja dormir a nadie de noche; al parecer, es cuando más le duele el estómago y ni los analgésicos le hacen efecto. Ese hombre está sufriendo mucho —Katerina suspira.

—¿Ese hombre? —Gio enarca una ceja.

—Mi papá... —Katerina
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