Katerina corre en dirección a Gio con una rapidez fuera de lo común, pese a que todo su cuerpo tiembla. Es la primera vez que siente ese tipo de angustia, de dolor, de miedo.
—¡Gio! —grita cuando llega a él.
El hombre que porta el arma pretende volver a disparar; esta vez sería en la cabeza para rematar a su víctima. No obstante, Katerina se le lanza encima y le cae a golpes, sin importarle el peligro que su ataque representa.
—¡No le dispares a ella o te mato con mis propias manos! —advierte T