En una de las salas de la mansión Amato en Cinsy, tres hermanos conversan acerca de un tema importante para ellos:
—Tengo la sospecha de que Giovanni está en Permis. Creo que él ya empezó a dirigir el imperio Amato —asume Lisselot.
Como de costumbre, ella se encuentra vestida de negro, con maquillaje sombrío y su extravagante sombrero puesto. Está sentada en un sillón fino y de apariencia anticuada, que hace juego con la extraña y escalofriante decoración de la mansión, que luce poco iluminada.