La discoteca.
La llamada llegó temprano, cuando el luz apenas comenzaba a colarse por la ventana. Sol, aún medio dormida, reconoció el número en la pantalla y contestó con un murmullo.
—Sol, soy Alicia. Tengo noticias. —La voz al otro lado sonaba eficiente, como siempre—. Hablé con mi padre. Consiguió otro puesto. Maggie también tiene cupo. En la misma base que tú.
Sol se sentó en la cama de golpe, el sueño desapareciendo como por arte de magia. —¿En serio? ¿Estás segura?
—Completamente. Los papeles ya están