—¡Victor! ¿A dónde quieres llevarme? —Alicia intentó soltarse, su voz quebrándose mientras sus pasos se desordenaban.
Pero siempre fracasaba, El agarre de Victor no era solo fuerte, era decidido, como si ya no existiera posibilidad de retroceder. Sus dedos se cerraban alrededor de su brazo con una firmeza que no dejaba espacio para la duda.
Estás loco.
Esa fue la frase que Alicia había lanzado segundos antes, impulsada por el miedo y la rabia. Ahora, mientras Victor la arrastraba por el pasill