Alicia llegó a aquel rascacielos, un edificio imponente que se alzaba como símbolo de poder y dinero. La sede central de la mayor empresa industrial del país.Los enormes ventanales reflejaban la luz del sol, haciendo que el edificio pareciera frío y arrogante, igual que las personas que trabajaban en su interior.Su caminar era largo y firme. El sonido de sus tacones resonaba sobre el mármol pulido. Todas las miradas se posaron en ella. Algunos susurraban, otros la observaban sin pudor.No porque fuera una desconocida, sino porque su nombre ya era bien conocido.—¿Alguno de ustedes puede llevarme a la oficina de Víctor? —preguntó Alicia con voz serena pero firme. Era su primera vez en aquel lugar, pero su actitud daba la impresión de haberle pertenecido desde siempre.Una mujer con falda a la rodilla y blazer impecable dio un paso al frente.—Bienvenida, señorita Alicia. Mi nombre es Mónica. Soy la secretaria personal del señor Víctor. Acompáñeme, por favor.Su voz era dulce, cálida,
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