Debora
Debora se siente como si estuviera atrapada en un laberinto sin salida, su mente nublada por el miedo y la desesperación. Cada segundo se estira interminablemente, llenando el aire con una sensación abrumadora.
-¿No piensas comer desgraciada?-dijo amanda con enojo.
El estómago de Debora retumba con hambre, pero cuando Amanda le ofrece un plato de comida, el olor rancio y repugnante hace que su estómago se revuelva. Con el corazón latiendo con fuerza en su pecho, rechaza la comida con un