Ayden Emory estaba preocupado por la seguridad de Arya, había puesto mucha seguridad a su disposición y, aun así, la sensación de pesar no se iba de su cuerpo. Temía por ella y por su hijo.
—Señor, todas las cosas están listas para irnos en cuanto ordene —informa John vía teléfono.
—Nos iremos antes de las cuatro de la madrugada, tenemos que estar en su edificio antes de que despierte y dejar todo listo —declara Ayden siguiendo el plan.
—Cómo ordene, haré unas últimas diligencias para nuestro v