—Vamos, muchachos —insistió Anselmo, apoyándose en su bastón y mirándonos alternativamente con sus ojos penetrantes—. No me dejen con la miel en los labios. Estuvieron todo el día en "La Luz", esa vieja casona que ha visto pasar tantas cosas. ¿Qué encontraron allí? ¿Se respira todavía ese aire de misterio del que tanto se habla?
Richard y yo intercambiamos una mirada breve. Decidimos contarle a Anselmo lo que había sucedido, omitiendo, por el momento, la extraña interacción de Elena con Richard