Samantha
¿No puedo odiar a mi hermana? Esa confesión sigue martillándome la cabeza una y otra vez. Todavía no logro asimilarlo. ¿Su hermana? O sea ¿yo? ¿Yo soy su hermana? ¿Cómo es eso posible?
Las palabras rebotan en mi mente como un eco imposible de apagar, clavándose en mi pecho, desgarrando cada idea que intento ordenar. Siento que todo lo que creía conocer de mí misma se tambalea, como si alguien hubiera arrancado de golpe el suelo bajo mis pies.
Si lo que dijo es cierto, entonces, ¿su pad