Samantha
Hoy me siento más animada, a pesar de todo lo acontecido ayer… en especial en el supermercado con ese miserable de Arturo. Admito que no dormí nada. Me despertaba a cada rato, sobresaltada. No sé si Cristian lo notó, pero la verdad es que no estaba en condiciones de prestarle atención. Solo sé que cerraba los ojos y al poco rato los abría otra vez, con el corazón latiendo a mil. Incluso tuve pesadillas horribles con ese hombre.
Y aun así me siento bien. Extrañamente bien.
Cristian y yo