Samantha
Todavía no puedo asimilar la noticia que nos dio Rebeca: la abuela Regina no puede tener esa horrible enfermedad. Me niego a creerlo. Esa palabra, "cáncer", me retumba en la cabeza como un eco maldito que no quiere apagarse.
Rossy y yo estamos en la habitación con Alex. Ella no ha dejado de llorar, con el rostro escondido entre las manos, los hombros temblando por la angustia. Es completamente comprensible. Enterarte de que alguien a quien amas tiene los días contados es devastador.
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