Samantha
Estamos sentados, esperando a que traigan la comida que pedimos. El silencio entre nosotros es denso, casi insoportable. Will y Jonathan siguen visiblemente molestos con Cristian, y las chicas tampoco me dirigen la palabra. Esta situación está comenzando a desesperarme.
El dolor en mi pie ha desaparecido gracias a las pastillas que tomé, aunque la incomodidad persiste. Antes de sentarnos a comer, todos ayudaron a limpiar la sangre, pero fue Cristian quien hizo la mayor parte del trabaj