Samantha
Y aquí estamos, dos almas atrapadas en el fuego del momento, sin importarnos el mundo que se agita más allá de esta habitación.
Me inclino sobre él, besando su cuello mientras mis manos recorren sus hombros y su pecho desnudo. Él gime suavemente, su voz ronca llenando el silencio de la habitación. Sus manos se deslizan por mi espalda, trazando líneas de fuego que parecen encender cada parte de mi cuerpo.
Cristian me sujeta por la cintura y me gira con facilidad, colocándome debajo de é