Samantha
¿Acaso ha dicho que lo va a matar? No, eso no, no puedo permitir que cometa esa tontería.
—¡Sofía, espera! ¡Detente! —grito con todas mis fuerzas, pero ella no se detiene. Mi corazón late con fuerza mientras miro a Cristian, quien parece tan angustiado como yo. —Cristian, no podemos dejar que tu madre cometa esa locura. —Mi voz tiembla, pero la convicción en mis palabras es firme.
Me levanto rápidamente y corro hacia ella, con Cristian siguiéndome de cerca. Sofía logra salir de la casa