La antigua casa.
Martin firmó los documentos que Belinda le había entregado mientras su mente divagaba en un mar de pensamientos. No podía parar de pensar en Laura y en lo que acaba de suceder entre ellos. Las palabras de su asistente se desvanecían mientras él respondía de manera evasiva a lo que ella le proponía.
—Martin, ¿cuándo me vas a invitar a salir? He oído que la cena en ese nuevo restaurante es espectacular. Creo que me merezco una salida, siempre dices que soy muy eficiente — dijo y miró a Laura