— ¿De qué verdad hablan? Ya no entiendo nada—
— ¡Dile padre! Tan orgulloso estas de ella, mínimo dile la verdad—
Padre camina hacia una enorme silla y se deja caer sobre ella, me acerco a él y le tomo de la mano, lo aprieto levemente, levanta la mirada y me mira a los ojos, le dedico una sonrisa débil, en su corazón se siente mucha tristeza y arrepentimiento; Ahora yo me siento mal, no debí insistir con mi fiesta de cumpleaños.
—Hija… solo quiero que sepas que… desde que te concebimos, tu madre