Se queda ahí parado, baja la mirada avergonzado. —Entendería si no quieres volver, además de que estoy dispuesto a escuchar todas las maldiciones que me tienes que decir— Su voz está bastante apagada y se escucha con claridad el dolor que siente.
Una de sus manos la pone sobre el borde de la puerta y la otra sobre el marco.
—N-No es eso… yo… vine por ti, no quiero que te metas en problemas— Yo también bajo la mirada, suelto un ligero suspiro que me cuesta mucho trabajo soltar y atisbo la mirad