—No mires— Me susurra al oído.
Escucho a lo lejos un gorgoteo, seguido de virotes, paso una de mis manos por la espalda de Ares y lo aprieto un poco, una pequeña lágrima se me escapa.
— ¿Cómo es que disfrutas de esto, Ares? — Me alejo un poco y lo miro a los ojos.
Él solo me mira sin saber cómo contestarme, con su dedo pulgar seca mi lágrima.
Con la victoria de Aquiles, la guerra se confirma y veo como los hombres de Menelao se preparan junto con los troyanos, el ganador regresa a su lugar, lev