Por Delfina
Gastón me había comentado por teléfono, que Camila estaba engripada y con un poco de temperatura, sentí que me hubiese gustado cuidarla y mimarla, pero no era el momento, no hace tanto que salimos.
Ni siquiera la madre de Gastón debe saber que estamos juntos.
Mis sobrinas pasaron por el salón de té y me preguntaron si se podían quedar a dormir en mi casa, saben que conmigo tienen un poco más de libertad y de todos modos están en esa edad en la que quieren salir, tener cierta indepen