Por Delfina
El sábado por la noche, luego que Camila se durmiera y porque estaba mejor, sino yo no lo hubiese permitido, vino a casa, ya era tarde y cada uno había cenado en su casa.
Nos quedamos en mi hogar, si la nena volvía a estar mal, estaba a 10 cuadras y con el auto, en 2 minutos, llegaba a la casa de su madre.
Volvió a hablar de comprarse una casa o un departamento, para vivir con su hija.
Entiendo sus dudas, Camila apenas tenía dos años y unos meses.
A mí no me molestaba que viviera co