POR DELFINA
Cuando vino Paty a hablarme, me quise morir, me aclaró que no tenía nada que ver con Gastón, pero yo realmente estaba cansada, es un ir y venir y siempre va a ser igual.
De todos modos él ya no se acercaba a mí.
Me quedé en mi oficina, ya no podía dejar de llorar, soy patética, así me siento.
Él es la razón de mi existir, es el dueño de mi alma y siempre lo va a ser y a pesar de eso, vislumbro el resto de mi vida en soledad.
De repente escucho la voz de Gastón, reclamando a Paty por