Humillada

Por Delfina

Me siento morir.

No dejé de llorar en toda la noche.

Cuando llegaron Mario y Elsa y vieron mi cara que estaba desencajada, Mario me dijo que se ocupaba un momento, mientras Elsa subía hasta mi casa y me preparaba un té.

Mientras le contaba, yo no podía dejar de llorar.

-Linda a lo mejor no la iba a besar.

-Pero sintió sus pechos pegados a él y la abrazó, se olvidó hasta que yo estaba ahí, siempre me hizo lo mismo, siempre prefirió a alguna puta.

Ya no pudo decirme nada.

Le pedí que
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