Capitulo cuarenta y dos.
Ylva seguía absorta, sintiendo una conexión que parecía unirla a esa tierra, cuando una voz clara y melodiosa rompió su concentración.
—Bienvenidos a Arvandor. La reina los espera —dijo una Elfa que apareció frente a ellos.
Su cabello negro, largo y liso, caía como un manto hasta su cintura, enmarcando un rostro sereno y elegante. Sus ojos eran de un tono verde, que parecían captar cada detalle. Vestía una túnica sencilla pero hermosa, que brillaba ligeramente al moverse.
La Elfa los guio hacia