—Ileana, ¡¿te quieres concentrar de una m*****a vez?! —gritó Gabrielle con frustración mientras se rascaba la cabeza con ansiedad; ella también se encontraba muy tensa después de la incómoda reunión de la mañana—. Yo sé que estamos mal después de lo que Sorin dijo, pero debemos esperar a que salgan para enterarnos de todo.
Tras escuchar esas palabras, que más parecían un regaño, la joven bajó el arma con las manos algo temblorosas y suspiró.
—En verdad lo desprecio mucho... Oye, Gabrielle ¿Acaso