El manto celeste comenzaba a languidecer su iluminación casi por completo, pero eso no era impedimento para que, las siete vampiresas divisaran a la perfección todos aquellos individuos que una semana atrás habían ido a “cazar” y que estaban a oídos atentos, prestando toda atención a las palabras de su nueva líder.
Velkan permanecía atrás de todo el grupo de nuevos reclutas vampirescos y uno que otro lo volteaba a ver con mirada iracunda. Una vampiresa le mostró los dientes. El joven lobo se vi