El camino de la ciudad de Sibiu, en donde vivía la muchacha extraña, hacia Brasov, en verdad parecía eterno. En realidad dos horas parecían mucho más, cuando el mal humor imperaba en las entrañas de Ariel. Entre alegatas con algunos choferes irresponsables y problemas con el rugido de su estómago a causa del hambre, por fin había llegado al templo principal más visitado por turistas de todas partes del mundo; esa era exactamente la sede del cuartel Las virtudes Divinas.
Ariel en verdad esperaba