La joven se pegó a la pared de la habitación y entreabrió la cortina con mucho cuidado para ver de quiénes se trataba. Al estar en un segundo nivel aquello le facilitaba aquella acción.
Allí estaban cinco individuos, estáticos frente a la casa. Aún no sabía si lograban ver a través de su campo de fuerza, pero estaba muy segura que tenían habilidades sobrenaturales; si no, no habría manera de que la hubiesen localizado en primer lugar.
–¡Ileana Enache! –gritó de nuevo una voz de hombre, descon