La noche anterior había sido un tanto devastadora después de que las Virtudes abandonaran su título frente a sus narices y cortaran la amistad de años con él. Lo cierto y que ellos no querían ver era que, una vez se es una Virtud, nunca se podrá dejar de serlo hasta que muera, ya que, el que de verdad los había elegido no había sido él, sino el mismo radar.
Después de haberse enterado que el radar dejó de funcionar por la huelga que todos habían hecho, Sorin recogió las capas y los kits de caza