Ese matrimonio había sido muy esperado y especial.
Lo era para los novios, que se miraban con los ojos brillantes de amor. Y para los pocos presentes que oficiaban de testigos ese día soleado en Laguna Beach.
La novia lucía un sencillo vestido blanco de muselina y breteles, y su cabello decorado con unas flores, lo llevaba por debajo de los hombros. El novio llevaba un pantalón de lino color arena, arremangado y una camisa blanca abierta en el cuello. Ambos estaban descalzos y tomados de las ma