Oficina de Norman – Mediodía La puerta se abrió de golpe, haciendo temblar el marco con el estruendo. Norman alzó la vista de los papeles que revisaba y frunció el ceño al ver a Sasha cruzar el umbral como una tormenta contenida. —¿Te la estás cogiendo, verdad? —escupió ella, sin ningún preámbulo ni esfuerzo por contener la furia. Norman dejó la pluma sobre el escritorio con una lentitud medida. Caminó hacia la puerta con pasos pesados, la cerró con suavidad y giró la traba. Luego se dio vuelta