Ximena llegó al hotel con el corazón acelerado y paso apresurado, sus tacos golpeaban el suelo mientras la oscuridad de la noche se reflejaba en los ventanales del lobby y sus pisadas resonaban en el mármol. Al llegar a la suite que Roberto le había indicado, que no era la de siempre, no pudo evitar sentir una mezcla de temor y deseo.. Sabía que lo que hacía estaba mal, pero es que se sentía tan bien.... Se ajustó el vestido, tomó aire, valor y golpeó la puerta finalmente dos veces Toc Toc. —Es