La puerta se cerró tras ella con un leve chasquido, y el silencio que siguió fue ensordecedor. Él se quedó de pie en medio de la sala, con las manos aún en los bolsillos y la mandíbula apretada. La imagen de su silueta sobre su escritorio , él tomándola, la forma en que lo miró mientras la hacía suya era una imagen que seguía proyectándose en su mente como una película que no podía detener. "Has cruzado la línea", se dijo. Lo supo desde la primera vez que la vio en el club. Esa noche no interca