Me fui derecho a mi habitación y el corazón me latía a mil por hora. Con horror me di cuenta de que tenía la verga parada, traté de autoconvencerme de que era una reacción natural del cuerpo, que no debía afectarme...prácticamente no la conocía, y era una muchacha seductora y atractiva. En mi mente no la veía como mi hija, ni siquiera sabía de su existencia hasta poco tiempo antes ni le había cambiado los pañales...ahora debía conciliar la idea de que ese cuerpo de infarto podría ser el de mi h