23. DESPACHO
Mientras los días transcurrían tranquilos, un hecho cambio todo de repente, pues una demanda de Niko se hizo presente.
Él quería ser parte de la vida del bebé pese a haber intentado hacerla abortar y eso despertó la furia de Kayla, como así se lo hizo saber a su padre.
—¡No puedo creer que sea tan hijo de puta! Parece que no quisiera dejarme vivir en paz.
—Kayla, tranquilízate, lo vamos a solucionar de alguna manera. Vamos a encontrar a los abogados adecuados.
—De verdad, no lo puedo creer —mur