Me encontraba en la cocina, removía una taza de té con movimientos lentos, con mis pensamientos flotando en el aire, haciendo escenarios varios, tenía muchas cosas que hacer, pero me sentía intranquila.
La luz del sol se filtraba a través de las cortinas, creando un ambiente cálido y acogedor, pero mi mente estaba lejos de sentirse así, estaba hecha un lío.
Ana entró en la cocina con una sonrisa amable, y debió notar de inmediato mi expresión preocupada.
— ¿Todo bien, Caroline? Te ves rara.
Susp