Vestido de seda azul, sandalias en tacón alto, pulseras de plata y accesorios para el cabello, no podía dejar de mirarlos mientras lo metía en la maleta, qué también era nueva y elegante.
—Me siento como una vividora —confesé a Esmeralda qué me visitó.
Ni a ella podía contarle del contrato con Romeo.
Ella se echó a reír.
—Eres una sugar baby, mira todo esto, mira como vives, mira como viven tus hermanos, ¿Hay más de donde sacaste a este?
—¿Sugar baby?
—Claro, que él es tu suggar daddy, es el