Pasé por la sala dónde los niños hacían sus deberes, los tres estaban atentos a sus tareas; a Valentina no le quedó más remedio que atender a los hermanos de Caroline como a Ximena misma, yo no tenía tiempo de ayudarlos con sus obligaciones, y Ana tampoco, ya había preparado la habitación para los niños, Ximena insistió en dormir con Lucy, y se preparó una habitación para Alan, también hice preparar una para Caroline.
No podía creer el cambio que había dado mi hija, era feliz, sonreía, hacía sus