Amália decidió entrar en la casa. Ya que estaba allí, aprovecharía para recoger sus cosas e irse de aquella vivienda lo más rápido posible. Sin embargo, Filipo la seguía, intentando hablar con ella.
—Mírame al menos, Amália. Déjame contarte cómo sucedieron las cosas.
—¿De qué me sirve saberlo? No cambiará el rumbo de los acontecimientos, Filipo. Decidiste ser el mismo canalla de siempre. Nunca cambiaste. Ni siquiera sé por qué quieres explicarte, si ya conseguiste lo que tanto querías de mí.
—N