Capítulo treinta y siete.
Dado que Agustin no encontro a nadie en casa le marco a Anna, pues estaba preocupado.
— Anna cariño ¿Dónde están? ¿Por qué no hay nadie en casa? — preguntó preocupado el hombre.
— Oh Agustín, salimos a dar un paseo, pero ya vamos de regreso.
— ¿Dime en donde estan? Iré por ustedes. — respondió el, no se sentiría tranquilo, hasta verla, sana y salva.
— No te preocupes Agustín, el chofer vino por nosotras, ya vamos para allá, nos vemos en un rato.
— Esta bien, tengan cuidado aquí las espero.