Capítulo treinta y seis.
Cuando regresaron a casa, Anna coloco las rosas en un jarrón y las llevo a su habitación. Se cambio de ropa y se puso su pijama, salio al balcón a pensar en todo lo que Agustín le había dicho, ella estaba tan sumergida en sus pensamientos que no se percato que Agustin estaba detrás de ella.
Agustín se acerco a ella y la abrazo por detrás, en un principio se sobresalto, pero al sentir los brazos de Agustín, solo sonrió.
— ¿En que piensas? — preguntó Agustín, enterrando, su barbilla en el hombr