La cara de Lizbeth paso de una belleza a un monstruo horrible, ni siquiera, podía hablar de hinchada que estaba, llorando desesperadamente.
Todos ahora le tenían lástima, sus actos, cruzaron los límites, no sabían si era capas de tantas cosas.
Sheila se sostuvo de Fernando, la rabia la comía, sus ojos estaban rojo de la ira, Fernando nunca la noto de este estado. Cualquiera que la mirara, de inmediato sintió medio de sus ojos, azules, bañado de una ira de rojo que cambio el color de sus ojos.